Parecía lejano, pero acá está, llegó octubre un mes que grita, que exige –nos exige- ojos abiertos, mentes firmes y corazones fuertes.
Hace casi un año la palabra basta no sólo cobró sentido, se hizo fuego y mecha para miles de personas que habitamos esta larga y estrecha franja de tierra. Desde distintos rincones vimos como los más jóvenes se levantaron dando un salto, un salto que cambió lo que hasta ese entonces, era el oasis de un país imaginario.
Despertar. Revuelta.Estallido. 30 pesos, 30 años. Un movimiento que tras años y años de demandas y gritos no escuchados, de pronto, se hacía visible como un volcán que explota y saca la lava desde el centro de la tierra dejándonos en claro que hay mucho más allá de lo que bajo la alfombra se trató de ocultar.
Se oyeron los ladridos de los que sobran, los otros, los invasores (de esos de quienes Egon Wolf habló), nosotros, nosotras, nosotres, quienes no tenemos nada. Cuyas vidas parecen que no valen nada bajo este modelo salvaje de divisas y extracción. Los que no tienen y los que creen tener, se unieron para gritar ¡DIGNIDAD!
Intentaron callarnos, pero en vez de silencio la respuesta resonó más fuerte porque ya no estamos solos. Nos acompañan otras voces, el peso de la historia y los muertos en la espalda. Estamos dispuestos a luchar por el país, por el Chile doliente. Buscando una nación donde estemos todos, todas y todes.
Por un país libre
Digno
Descolonial
Por los pueblos
Nuestros cuerpos
Nuestros ojos
Por todes y para todes
Octubre En Llamas

