Con challa, serpentinas y buenos deseos a la Pachamama, el Servicio Nacional del Patrimonio Cultural celebró la llegada de su nuevo bibliomóvil a la región de Arica y Parinacota. La actividad, realizada en pleno Martes de Ch’alla, marcó un hito para el acceso a la lectura en el extremo norte del país.
La ceremonia fue encabezada por la directora regional Lenina Barrios, junto al seremi de las Culturas, las Artes y el Patrimonio Claudio Fredes, y los seremis Pablo Maturana (Transportes), José Zúñiga (Economía) y Romina Farías (Minvu), además de funcionarias y funcionarios del servicio. La jornada fue guiada por Olivia Pari.

“Este bibliomóvil representa movimiento y presencia en el territorio. Para nosotros no se trata solo de sumar un vehículo, sino de activar nuevas conversaciones, despertar curiosidad y acompañar procesos en comunidades que merecen acceso digno a la lectura. Inaugurarlo en Martes de Ch’alla también tiene un sentido especial: es sembrar este proyecto con gratitud y esperanza, confiando en que crecerá junto a las vecinas y vecinos de la región”, destacó Lenina Barrios, directora regional del Servicio.
El vehículo, acondicionado como biblioteca móvil, recorrerá distintas poblaciones y localidades apartadas, acercando libros, revistas y material didáctico a comunidades que muchas veces enfrentan barreras geográficas para acceder a estos servicios. Su funcionamiento contempla rutas periódicas, con paradas quincenales o mensuales, además de actividades de fomento lector y mediación cultural.

Esta incorporación abre un nuevo espacio de acción para la Coordinación Regional de Bibliotecas Públicas, bajo una modalidad que se suma a la Red de Bibliomóviles que se articula a nivel nacional, fortaleciendo el acceso equitativo a la lectura y al conocimiento en todo el territorio.
Más que un medio de transporte, el bibliomóvil se proyecta como un punto itinerante de encuentro comunitario: un espacio que no solo presta libros, sino que también promueve el intercambio, la formación y la participación cultural. Con esta bienvenida en Martes de Ch’alla, la región recibió una herramienta concreta para descentralizar el acceso a la lectura y acercar la cultura a cada rincón.





