El cáncer cervicouterino sigue siendo uno de los principales cánceres que
afectan a las mujeres en edad sexualmente activa en Chile. Cada año, más de mil pacientes
son diagnosticados con esta enfermedad y más de 600 mueren a causa de ella, según cifras
preliminares del Departamento de Estadísticas e Información de Salud (DEIS) del Ministerio
de Salud.
La enfermedad se origina en las células del cuello uterino. El cuello del útero es la parte
inferior de este órgano que conecta con la vagina. Más del 95% de los cánceres
cervicouterinos son producidos por el Virus del Papiloma Humano (VPH), específicamente
por los tipos 16 y 18, que se transmiten principalmente por contacto de piel a piel. De
hecho, se estima que 80% de las personas sexualmente activas, independiente de su
orientación sexual, tendrá la infección por VPH en algún momento de su vida, aunque entre
el 80 y el 90% de ellas eliminarán de manera natural el virus gracias a la acción de su sistema
inmune.
En sus etapas iniciales, el cáncer cervicouterino no presenta síntomas claros o específicos.
No obstante, a medida que la enfermedad progresa comienzan a aparecer algunas señales,
ante las que se debe consultar con un ginecólogo o una matrona. “El cáncer cervicouterino
es conocido como un enemigo silencioso porque en sus fases iniciales suele ser totalmente
asintomático. Por eso, las pruebas de tamizaje o de rutina son vitales. Sin embargo, se debe
poner atención ante el sangrado vaginal anormal, el cambio de flujo vaginal, dolor
abdominal, molestias durante las relaciones sexuales o sangrado después de la
menopausia”, explica la doctora María Eugenia Giavedoni, gineco-oncóloga de FALP.
Asimismo, en etapas metastásicas los síntomas del cáncer cervicouterino son: dolor pélvico
y en las piernas, pérdida de peso inexplicable y fatiga constante.
La importancia de los controles preventivos
El cáncer cervicouterino es prevenible. Actualmente existe una vacuna contra las cepas de
VPH de mayor riesgo cancerígeno. En Chile, es parte del Plan Nacional de Inmunización (PNI)
y consta de la administración de una dosis a niñas y niños de 9 años. Para personas mayores
de edad, la vacuna está disponible de manera particular en cualquier vacunatorio del país.
“El Virus del Papiloma Humano es extremadamente común, es el motor principal de varios
tipos de cáncer y lo más impactante es que es una de las pocas causas de cáncer que
podríamos prevenir casi por completo. La vacunación contra el virus es considerada una de
las intervenciones de salud pública más potentes para reducir la carga de enfermedades
oncológicas y está diseñada para entrenar al sistema inmunitario antes de que ocurra la
exposición real al virus”, explica Giavedoni.
Además, mantener los controles preventivos al día es fundamental para detectar
precozmente el cáncer cervicouterino. Por eso, la Ley 20.769 da derecho a las mujeres a
medio día administrativo para realizarse exámenes preventivos, como el PAP (recomendado
cada 3 años) o el Test de VPH (recomendado cada 5 años), mientras que el Examen de
Medicina Preventiva del Adulto (EMPA) garantiza a todas las mujeres entre los 25 y 64 años
el acceso a PAP gratuito cada tres años, tanto en el sistema público como para beneficiarias
de isapres.
“El PAP detecta cambios o lesiones en las células del cuello del útero, mientras que el test del
Virus del Papiloma humano, o PCR, busca la presencia de virus que causan esos cambios.
Este último es un estudio molecular que identificaría al ‘ladrón del robo’. El comienzo del
tamizaje con PAP es a los 25 años y, si es negativo, se repite cada 3 años. Y el inicio del
tamizaje con Test del VPH es a los 30 años y, de ser negativo, se repite cada 5 años”, agrega
la gineco-oncóloga.
El cáncer cervicouterino puede tardar de 15 a 20 años en desarrollarse en mujeres con
sistemas inmunes normales, y de 5 a 10 años en pacientes con sistemas inmunes
debilitados, por ejemplo, con una infección por VIH no tratada, por lo que es clave su
diagnóstico precoz para obtener un tratamiento oportuno. “Afortunadamente este cáncer
es uno de los más prevenibles y tratables si se detecta a tiempo. Las medidas concretas que
marcan la diferencia son la vacunación contra el virus, el tamizaje o control de rutina con
papanicolaou o el Test del Virus Papiloma y el uso de preservativo. También es importante
evitar y dejar el tabaco”, agrega la doctora María Eugenia Giavedoni, gineco-oncóloga de
FALP.
El cáncer cervicouterino en cifras
Durante 2025, 681 mujeres habrían fallecido por cáncer cervicouterino en Chile, una de las
cifras más altas registradas en los últimos años, según datos preliminares del Departamento
de Estadísticas e Información de Salud (DEIS) del Ministerio de Salud. En la Región de Arica y
Parinacota esta cifra llega a 13 mujeres fallecidas, un 85,7% más que el año anterior.
Entre 2021 y 2025, 52 mujeres perdieron la vida por esta enfermedad en la región. En
cuanto a los rangos etarios, la mayor proporción de fallecimientos en este período se
concentró en mujeres entre 50 y 69 años, con 22 casos, seguido por el grupo de 49 años o
menos, con 15 muertes.





